Porque estamos -seguimos- cada domingo por la mañana -hablar de horas exactas sería pecar de conchudos- en el San José o "donde Lucho" -quien por cierto ya es un señor matrimoniado y devuelto a Europa. Y esperamos que estos encuentros domingueros sigan así hasta que la artritis, el colesterol o la hipertensión pongan el freno. Ya no es posible hablar de una pichanga netamente promoción 91, pero esperamos que en cualquier momento vuelvan a estar presentes aquellos que alguna vez pisaron el cemento de nuestro Monumental personal.
Y como para que se animen, aquí un video de la última pichanga del 25 de abril.
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